Llegué a mi casa y tomé una larga siesta. Me levanté a las 6:00 en punto y escuché que alguien me silbaba afuera. Me asomé a la ventana y era Mathe, venía en una camioneta grande y polarizada, me dijo que bajara para que empezáramos temprano la rumba. En la camioneta todo estaba muy tenso, entonces para romper el hielo, quise preguntarle a Mathe que si Luchin venía, pero al parecer eso sólo calentó más las energías, porque me respondió con unas palabras algo irónicas: "¿Y es que conmigo no te basta?". Decidí irme callado todo el camino y observar la extraña actitud que Mathe continuaba teniendo después de la última conversación que tuvimos juntos. La persona que manejaba la camioneta me inquietaba mucho, pues nunca lo había visto, podría ser un amigo de Mathe nuevo o muy viejo, y cuando Mathe notó que yo estaba observando a este sujeto dijo en voz alta: Tranquilo Chaval, es un pelado de bien.
Por fin llegamos a la casa de eventos que teníamos tan abandonada. Mathe entró y yo lo seguí pero el chofer se quedó cerrando la camioneta. Nos ubicamos en una mesa y observamos el mercado que había esa noche, bueno en realidad quien miraba era Mathe, pues a mí no me interesaba en ese momento nada que no se relacionara con él y su misteriosa vida. De repente Mathe vio un ganado nuevo y me lo dijo al oído, esta vieja se ve que tiene un carácter fuerte. La invitamos a sentarse con nosotros y en ese momento entró el chofer acompañado de un cucho muy extraño que lucía como un extranjero. El chofer se sentó y empezó a disfrutar de una charla poco profunda con la nueva puta. Su nombre era Edna tenía un pelo largo y como bien sospechamos un carácter demasiado fuerte. Dejé de preocuparme por lo que decía ella y noté que Mathe había perdido sus ganas de estar con una de ellas y de llevárselas a un cuarto. Mathe estaba muy extraño porque ni siquiera se atrevía a tocarles las manos o la cara y eso me estaba pareciendo más raro que todo lo que había estado pensando en esos días atrás. Mi mirada se perdió en el horizonte y mientras nuevamente volvía a tener esos pensamientos que me enloquecían, ví que ese cucho que entró con Samuel no dejaba de observarnos. Estaba en un mesa justo al frente de nosotros y miraba y miraba sin disimulo alguno, me inquitaba porque no sabía que era lo que ese sujeto quería. Espontáneamente se paró y empezó a caminar hacia nosotros, observé como daba cada paso hasta que se acercó a nuestra mesa y le puso la mano en el hombro a Edna, mientras extrañamente la llamó con el nombre de Carolina. El viejo la miró fijamente y descubrió que ella no era quien en realidad estaba buscando, se sonrojó e intentó irse de regreso a su mesa, pero Mathe le dijo que se quedara hablando con nosotros. Hablamos durante 30 minutos más y como estábamos aburridos nos fuimos para el parque.
Cuando llegamos al parque yo me bajé con Mathe y Edna mientras el chofer y el Viejo se quedaron en la camioneta. Llegamos directamente a buscar al Gringo quien se encontraba ocupado y nos atendió pasados unos cuantos minutos. Cojímos la mercancía y nos montamos de nuevo a la camioneta de Samuel. Fuimos a la casa de Fransuá un viejo amigo de Mathe que estaba de viaje con los papás y le había dejado las llaves a cargo. Se inició la rumba al ritmo del humo y unos cuantos plones que prendieron la alegría. El viejo miraba de un lado a otro y empezamos a ofrecerle de todo y él a aceptarnos todo, así que la cosa se estaba prendiendo. EL viejo me preguntaba muchas cosas y yo no sabía que inventarle así que le conté la verdad de cada uno de nosotros, al fin y al cabo en esa traba, esa borrachera y ese estado no creía que pudiera recordar nada al otro día. Nos dieron las 6 am y tuvimos que regresar a la casa de eventos para dejar a Edna. Cuando llegamos, El viejo y Edna se quedaron en la casa de citas con otros amigos que nos habían llegado más tarde a la cita. Se acostaron a dormir y no supe que más pasó ese día.
Pasaron varios días y no volvimos a ver al viejo rondando por el barrio ni por la casa de las citas, hasta que una noche cuando estábamos en el parque sentimos que alguien no nos quitaba la mirada de encima, miramos de un lado a otro y sólo observamos un man que nos veía fijamente. Estaba sentado en la tienda de aluminio donde a veces pasábamos la traba y se veía como inquieto. Lo miré fijamente y pareciese que lo hubiera llamado con mi mirada. De repente empezó acercarse hacía donde nosotros, hasta que llegó a donde “el gringo” y le pidió un barítico. Todos los que estábamos en ese momento lo miramos extrañamente, pues nunca nadie había llegado antes así pidiendo mercancíaa de un momento a otro. EL man se veía muy viejo y de tanto mirarlo se me hizo conocido, entonces lo reparé bien y recordé que era el cucho de la casa de citas. Luchín se puso muy agresivo, se metió la mano al bolsillo para cogerse su puñal y se le aventó al cucho para agredirlo. Estaba en nuestro territorio y aquí no llegaba ningún extraño a meterse de la nada, ni mucho menos un cucho bien vestido. El viejo se asustó mucho y trató de calmar a Luchin, pero en ese momento “El Gringo” le sujetó rápidamente la mano para que no hiciera nada. El viejo dijo que venía de parte de Edna y que sólo quería un bareto, entonces todo fue diferente, “El Gringo” calmó todos lo ánimos y le vendió el bareto al cucho. Él lo prendió y se lo empezó a fumar y con el paso de los segundos lo empezamos a meter en el ambiente del parque. Pasaron varios días y el viejo ya era uno de los nuestros y le hablábamos de las cosas, aunque a Luchín siempre le dio mucha desconfianza.
Pero misteriosamente un día el cucho no llegó a la misma hora de siempre, ya eran las 4 pm y no aparecía. Luchín también se estaba demorando y entonces Mathe y yo decidimos relajarnos y prender el primero del día. De un momento a otro escuchamos a Luchín llamándonos desde al lado del árbol que quedaba en el lado izquierdo de la cancha de futbol. Salimos corriendo y cuando llegamos allá vimos a Luchín acorralando al cucho. No sabíamos que pasaba y tratamos de calmar a Luchín, entonces el nos contó que el viejo nos estaba jugando sucio. Nos estaba tomando fotos desde esa esquina del parque. Tratamos de preguntarle por qué lo hacía pero no supo darnos una buena explicación, entonces a Luchín le entró un impulso muy fuerte y e clavó el puñal en el pecho. Mathe salió corriendo rápidamente, pero cuando yo reaccioné traté de correr y ya era demasiado tarde, el cucho estaba en mis manos y yo tenía todo el cuerpo lleno de sangre, en ese momento llegaron los policías y uno me dio un batazo en el cuello. Me quedé paralizado después de ser víctima del gobierno fatal que nos ejerce y cuando recobré nuevamente mis sentidos naturales estaba en un celda. No sabía como, ni cuando me habían encerrado, pero me preocupaba mucho por el cucho.
Sorpresivamente después de levantarme de la cama tiesa de la celda, ví que Mathe estaba afuera esperando la hora de visita para verme. Mathe entró y me trajo dulces y un par de cartas. Así sucedió durante los siguientes días mientras decidían mi futuro legal, pues nadie daba respuesta de lo que había pasado conmigo ni con el cucho y lo que parecía era que me estaban culpando de intento de homicidio. El fiscal estaba de vacaciones y no había quien iniciara la investigación por lo cual me demoré mucho tiempo en la cárcel. Mathe me visitó todos los días a la misma hora y un día tuvimos un diálogo muy importante:
- Ve Samir ¿vos qué pensás de tantas visitas ?-
-No sé tal vez también soy como tu hermano, así como Luchin.-
-No seas tan superficial mirá las cosas desde más adentro, todo tiene su razón su interés, su gracia, pensálo. Recordá, tu preguntadera en el parque, mi interés por vos, que ya no puedo estar con las tía porque no tengo ganas y todo eso. ¿No, se te viene nada a la cabeza?.
-No sé, dejáme pensarlo...-
-Samir no seas tan ciego abrí tus ojos que yo hago muchas cosas por vos y nunca te he dejado solo, mirá bien todo-
-Pues no sé, es muy confuso, se da para muchos pensamientos-
-Yo soy diferente vos me enseñaste muchas cosas y mi deber es cuidar de vos-
-¿Cuidar de qué forma?-
- De la más cercana entendélo bien-
- ¿Querés que te explique mejor?... vos ahora sos más que mi amigo y mi hermano...-
-¿Qué?-
-Si samir sos mi todo y voy a venir a visitarte hasta que salgas de acá y podamos estar juntos.
-No entiendo muy bien las cosas. Yo si tuve muchas confusiones por un tiempo pero nunca pensé que eso fuera así. Es más creí que eran muchas alucinaciones y que mi mente me estaba jugando una mala pasada. Dejáme pensar las cosas que quiero despejar la mente volvé mañana porque ahora no me siento muy bien. -
-Está bien, tomálo como querás pero entendé que lo que te digo es sincero-
Ese día estuve de nuevo pensando toda la noche.
Al día siguiente me llamó temprano el juez para acudir a la audiencia, porque el fiscal por fin había terminado la investigación y el juez ya había dictado el juicio. Soy culpable... De venta ilegal de sustancias alucinógenas, consumo de drogas, de portar más de la cantidad permitida y lo peor de un intento de homicidio que nunca hice. Mi condena es de 20 años y si colaboro se reduciría a la mitad. Ese día cuando llegó Mathe le conté de mi condena y de lo mal que me encontraba por haber sido acusado por el intento de homicidio del cucho, le dije que por portar esos baríticos en el bolsillo habían sacado tantas conclusiones erradas de mi destino, inmediatamente noté como su gesto de felicidad se desvaneció en el viento. Se alejó de mí, me dio un beso en la mejilla y me dijo adiós....... Se fue rápidamente y tuve mucho miedo de no volver a verlo.
Pasaron 2 semanas y Mathe nunca regresó nunca supe que pasó ni porque se alejó, solo logré entender un tiempo después que lo nuestro era extraño, que existía y que los dos lo sentíamos porque ni en un solo momento había dejado de pensar en él.
viernes, 5 de noviembre de 2010
Un join letal
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario