
Era una noche fría y estaba cobijado por el color brillante, amarillo arena de la luna, me dirigía sin rumbo a un lugar en el cual pudiera estar en armonía y tranquilidad, un lugar que a su vez me hiciera sentir una persona libre de todo el sufrimiento quehabía tenido.
La calle, una solución cobarde pero a la vez rápida a tan grande problema, dilema que por el momento se me escapaba de las manos y que llegó a trascender a lo más profundo de mi ser. Pero fue allí, donde recordé viejos momentos al lado de uno de mis mejores cómplices, una persona que siempre estuvo dispuesto a seguir una travesía a mi lado y con la que soñar nunca fue tan loco en un mundo gris dando matices y colores donde quiera que había un espacio para los dos. Él era el mono, como le llamaban de cariño las personas de su cuadra, una persona descomplicada pero imponente y con algo de clase. Tenia que aceptar que era algo callado y un poco misterioso, pero no coloqué mucho cuidado a esto.
Recuerdo como empezó todo el 19 de septiembre de 2009 en la universidad. Yo estaba en una mesa junto con otros compañeros y habíamos salido de clase, hacía un calor insoportable y aunque estábamos todos en uno de los lugares más fresco, el calor se sentía demasiado. Fue entonces cuando llegó un sujeto de apariencia extraña, pelo negro, sucio y con una ropa algo descuidada. Saludó a uno de mis amigos y de inmediato noté que le ofreció algo ,pues vi cuando abrió una caja de cd’s a la que se le escapaba un pedazo de servilleta. Hubo un intercambio extraño y muy misterioso mientras se alejaban un poco de nuestra mesa, lo que me causó mucha intriga. Decidí acercarme a él y vi que a medida que me dirigía cerraba lentamente la caja, cosa que me dio más ganas de conocer que era eso que ellos dos estaban guardando. Me acerqué lo suficiente como para poder cruzar un par de palabras con el dueño de la caja, pregunté que si vendía algo, me respondió serio y desconfiado –nada-. Entonces le pregunté a mi amigo sobre el contenido de esta caja tan misteriosa y me llevé la sorpresa de que eran chocolates. Rompí en risa porque con el calor que tenia lo único que quería era algo de tomar que me quitara la sed y me parecía algo extraño comer chocolates con ese calor. Pero él me dijo que no eran chocolates normales que tenían algo diferente y me arriesgue a probarlo, el sujeto abrió la caja de cd’s y tomé dos de ellos, tenían un color brillante su valor era de mil pesos, lo que me pareció algo caro, tomé dos monedas de quinientos del bolsillo de mi pantalón y un billete de mil para pagarle a tan extraño sujeto.
Estaba bajando ese calor tan angustioso y me sentía un poco más fresco. Sólo quedábamos mi amigo y yo cuando me preguntó sobre los chocolates y le dije que no los había comido, que no tenia ganas por ahora, entonces dijo que le regalara uno. No vi ningún problema y se lo di. Al verlo comer me dieron ganas de comer el otro que me sobraba, lo saqué y lo coloqué en mi boca, cuando lo mordí me encanto era un chocolate muy suave y con una textura especial pero en su interior tenia pedacitos de algo incomodo y tostado como una hoja.
Me quedé hablando con mi amigo de muchas cosas de la vida, de las mujeres de como actuaban de extrañas y secretas como un cofre. Al pasar el tiempo tuve una sensación algo extraña en mi cuerpo, como si en mi interior hubiera ocurrido una explosión desde el estómago hasta alcanzar todos los rincones de mi ser. Habia pasado por mis manos y mis dedos hasta me habia alcanzado el sistema respiratorio y estaba comprimiendo mis pulmones y causando que mi respiración fuera más pausada. Me sentí como enfermo en ese momento y recordé que había comido ese chocolate, le pregunté a mi amigo de que estaba hecho de una forma muy agresiva. Al verme enojado él me respondió que tenían marihuana. Me senté nuevamente callado sin decir palabra alguna, creo que fue porque no me molestó experimentar nuevas cosas en la vida y más cosas que nunca había hecho antes. Justo en ese momento mis ojos se sintieron muy cansados y secos, como con ganas de acostarse a dormir y me relajé a tal punto que creo que empecé a ver alucinaciones. Veía formas como sombras de gente que alguna vez en mi vida habían significado algo para mi y recordé también la mayoría de cosas que me gustaba hacer cuando era pequeño como pintar, comer, correr, saltar y hasta la primera vez que me había enamorado, fue tan especial, pero a la vez tan triste, porque llegó una sombra gigante revolcó ese momento tan lindo y colocó en mi mente el más triste de ellos, un tormento que tenía y llevaba conmigo en ese instante.
Logré divisar en una silueta la cara de ella, pero por suerte en ese momento escuché muy en el fondo de mi a alguien que se había acercado a la mesa ofreciéndome gotas para la resequedad de los ojos y haciendo que esas siluetas se esfumaran de mi mente. Era Mathe Magnel un joven de pelo corto, ondulado y rubio, contextura física gruesa con algo de barriga, camiseta negra y ancha, blue jeans y tenis color negro. Lo había visto un par de veces en la universidad y habíamos cruzado una que otra palabra en algún momento como para liberar la tensión que se siente al terminar una clase, pues estudiábamos la misma carrera, arquitectura. Por lo que comentaba en clase me pude dar cuenta que era una persona muy liberal, pues no le gustaba para nada lo antiguo lo restrictivo y mucho menos las leyes. Me acuerdo muy bien que me dijo –¿vos también necesitas gotas?- y yo le dije si, pero nunca me imaginé que esa pregunta tenía algo más a fondo, bueno eso no me importó, me eché las gotas. Fueron un alivio para mis ojos, pasé de sentirlos pesados a tenerlos frescos con el paso del tiempo. Recuerdo bien que eran las cinco de la tarde de ese día, estaba saliendo de la universidad con rumbo a mi casa cuando en el bus ,la ermita uno, me encontré a Mathe y me senté con él todo el trascurso del viaje. Estuvimos hablando hasta que me tocó bajarme, entonces me paré y le pedí el numero de su celular, saqué en donde anotarlo y me bajé del bus. Caminé acompañado del viento de esa hora, tan rico que te gustaría quedarte ahí acostado mirando al cielo. Durante el tiempo que hablamos, pude conocer un poco más de este personaje que me parecía tan interesante, me di cuenta que estaba soltero y que acababa de terminar con su novia porque la relación ya se había consumido. Descubrí también que es un hombre muy responsable y dedicado a su estudio, aunque en ocasiones se ha descuidado con sus trabajos.
Había caído ya la noche y me levanté de la cama a orinar, vi que en el reloj marcaban las ocho de la noche entonces, aburrido de la misma rutina de la casa, comí un sándwich con jugo y llamé a Mathe le pregunté qué hacia y me dijo que nada, que en un rato iba al parque a caminar entonces le pregunté si lo podía acompañar, me dijo que si y me preparé para salir a esa hora a la casa de él en mi bicicleta. Tomé la más fea de las bicicletas por seguridad, me coloqué el canguro en la cintura para llevar el celular y otras cosas y salí rumbo a su casa. Saliendo de mi casa notéque tenía que echar un poco de aire a la llanta, entonces salí hasta la avenida principal a buscar una serviteca para echarle aire a la llanta. Tengo que decirles que a esa hora de la noche el tráfico es algo complicado y da miedo por la inseguridad que hay en la ciudad. Solucionado el problema de la llanta me fui pedaleando a la casa de Mathe, que no quedaba muy lejos, pues la de él era en la Cra 66 con calle flas y la mía era calle flas con 84. Con mi estado atlético tan “bueno” después de 15 minutos llegué a su casa y lo hice llamar en la portería al apto trecientos cinco bloque c. El portero me anunció y pude entrar sin ningún problema. Subí mi bicicleta en el hombro durante tres pisos seguidos con unas escaleras que parecían que iban a tocar el cielo por sus peldaños tan altos. Finalmente llegué al trescientos cinco y saludé a Mathe dejé mi bici y salimos para el parque pero antes hicimos una parada en la tienda de la esquina para comprar una chocolatina que tenía arróz crocante en su interior, la compramos por si nos daba hambre rumbo al parque.
Cruzando un puente el cual nos llevaría al parque me di cuenta que estaba algo oscuro y las luces eran tenues